El lunes, los manifestantes en Tirana intensificaron las tensiones políticas, lanzando botellas incendiarias hacia el edificio del gobierno, exigiendo la dimisión del primer ministro Edi Rama. Estas protestas fueron desencadenadas por las acusaciones de corrupción formuladas contra la viceprimera ministra Belinda Balluku, quien es acusada de favorecer a ciertas empresas en proyectos de infraestructura utilizando fondos estatales. Balluku, quien dirige el Ministerio de Infraestructura, rechazó las acusaciones, calificándolas de "calumnias" y prometió cooperación con la justicia.
La Fiscalía Especial solicitó el levantamiento de su inmunidad para permitir su arresto. Los manifestantes, descontentos con la corrupción gubernamental, fueron protegidos por la policía en equipo antidisturbios, y algunos de ellos expresaron su indignación ante la situación económica y la corrupción en la administración.
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