Un descubrimiento macabro tuvo lugar en Innsbruck, Austria, donde los cadáveres de una madre siria de 34 años y de su hija de 10 años fueron encontrados en un congelador, después de 16 meses de investigación. La policía descubrió los restos tras una investigación minuciosa, en una habitación oculta detrás de una pared divisoria. Los principales sospechosos, un austriaco de 55 años y su hermano de 53 años, fueron arrestados en junio del año pasado.
La desaparición de las dos fue reportada por un primo que vive en Alemania, y los investigadores ampliaron las pesquisas internacionales después de que la tarjeta de la víctima fue utilizada de manera sospechosa. Los dos hermanos admitieron que ocultaron los cadáveres, pero niegan la intención de matar, afirmando que fue un accidente. La causa de la muerte no ha sido establecida debido al avanzado estado de descomposición.
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