En los primeros nueve meses del año, la policía japonesa ha suspendido los permisos de conducir de casi 900 de personas que fueron sorprendidas circulando en bicicleta bajo la influencia del alcohol. Las autoridades consideran que estos ciclistas representan un riesgo mayor para la seguridad vial, motivo por el cual han aplicado sanciones severas. Este aumento en el número de permisos suspendidos coincide con la introducción de nuevas reglas en noviembre del año pasado, que prevén penas más severas para los ciclistas que consumen alcohol, incluyendo hasta tres años de prisión o multas de hasta 500,000 yenes (aproximadamente 2,700 euros).
El umbral de alcoholemia para sancionar ha sido reducido, y se pueden aplicar sanciones también a quienes ofrezcan alcohol a los ciclistas. Los funcionarios subrayan la importancia de respetar las reglas para prevenir accidentes, teniendo en cuenta que Japón ha reportado más de 72,000 accidentes de bicicleta en 2023, representando más del 20% del total de accidentes de tráfico.