La publicación de la Estrategia Nacional de Seguridad de la administración Trump el 4 de diciembre fue percibida como un agravio por parte de los políticos europeos, el canciller alemán Friedrich Merz calificando ciertos pasajes de "inaceptables". Un proyecto no publicado anteriormente habría detallado los planes de EE. UU. para colaborar con países como Italia, Austria, Polonia y Hungría para alejarlos de la Unión Europea. La Casa Blanca ha negado la existencia de este documento. Algunos expertos sugieren que EE. UU. no busca la salida de estos países de la UE, sino una desintegración gradual de la integración europea. Las señales de división ya son visibles, Hungría negándose a cumplir con las decisiones de la UE sobre la energía rusa. El primer ministro Orban ha obtenido exenciones de las sanciones estadounidenses, y EE. UU. parece apoyar a partidos euroescépticos en Europa. Aunque Hungría es un caso evidente, Italia, liderada por Giorgia Meloni, podría beneficiarse del apoyo de EE. UU., aunque Meloni no tiene una posición obstruccionista frente a la UE. Polonia y Austria, aunque no están gobernadas por gobiernos populistas de derecha, tienen partidos influyentes que podrían colaborar con EE. UU. La ausencia de Chequia y Eslovaquia de la lista de países de interés sugiere un enfoque ideológico de EE. UU., que prefiere partidos populistas de derecha. La estrategia advierte sobre la "borradura civilizacional" en Europa debido a la migración y propone apoyar a los partidos soberanistas. Trump ha criticado a los líderes europeos por su debilidad ante los desafíos actuales. También se discute la creación de un organismo de poder denominado "Core 5", que incluiría a EE. UU., China, Rusia, India y Japón. La Casa Blanca ha rechazado la información sobre una versión ampliada de la estrategia, llamándola "noticias falsas".
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