Un ingeniero de Google DeepMind, de origen palestino, ha presentado una queja ante el Tribunal del Trabajo del Reino Unido, acusando a la empresa de haberlo despedido injustamente después de protestar contra el uso de inteligencia artificial en operaciones militares israelíes.
Él distribuyó folletos en las oficinas, afirmando que Google proporciona inteligencia artificial militar a fuerzas que cometen genocidio. El ingeniero sostiene que fue discriminado por sus convicciones éticas y que actuó como un denunciante. Google ha rechazado las acusaciones, afirmando que su relato no refleja los hechos.
El caso es parte de una tendencia más amplia, con otros investigadores renunciando por motivos de principio tras la modificación de las políticas de inteligencia artificial de la empresa. Las protestas están alimentadas por un contrato de 1.200 millones de dólares con el gobierno israelí, que ha suscitado preocupaciones éticas entre los empleados.
El proceso del ingeniero está por ser juzgado, y Google no ha ofrecido detalles adicionales.
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