Contexto: Tras los actos de violencia y los saqueos en Francia, el Gobierno preparó medidas de seguridad y apoyo económico para las zonas afectadas
Francia se enfrentaba a manifestaciones que degeneraron en enfrentamientos, saqueos e incendios en varias ciudades, y las autoridades informaron de detenciones y de cientos de personas enviadas ante los tribunales. El primer ministro Sébastien Lecornu anunció restricciones de circulación parciales y localizadas a través de las prefecturas y dejó abierta la posibilidad de adoptar medidas excepcionales (incluido el estado de emergencia), aunque prefirió intervenciones puntuales.
Asimismo, el Gobierno preparó apoyo para las empresas afectadas: a partir de una fecha posterior, las compañías podrían acogerse al desempleo técnico, y un fondo especial ofrecería apoyo financiero a los comerciantes. Paralelamente, Macron insistió en que los autores de los destrozos y saqueos debían responder ante la ley, y posteriormente el Senado aprobó un proyecto que permite obligar a los participantes en los disturbios a pagar indemnizaciones de hasta 10.000 euros por los daños.