Casi 150 de países han llegado a un acuerdo bajo la égida de la OCDE para prevenir la transferencia de beneficios de grandes empresas a paraísos fiscales, pero Estados Unidos ha sido excluido de este plan, lo que ha generado críticas por parte de organizaciones de transparencia fiscal. El acuerdo, que establece un impuesto mínimo global del 15%, excluye a las corporaciones multinacionales estadounidenses, tras las negociaciones de la administración Trump con el G7. El secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, describió este acuerdo como un paso importante en la cooperación fiscal internacional, pero los críticos, como Zorka Milin de Fact Coalition, advierten que la excepción de EE. UU. compromete los avances logrados en la tributación corporativa. Esta situación permite a las empresas estadounidenses seguir aparcando sus beneficios en jurisdicciones con impuestos bajos, afectando así la base imponible global.
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