En una carta anónima publicada recientemente, un juez de Amberes ha lanzado una señal de alarma sobre el impacto devastador del tráfico de drogas en la sociedad belga, describiendo cómo estructuras mafiosas se han arraigado y amenazan el estado de derecho. El juez subraya que este problema no es uno clásico de criminalidad, sino una amenaza organizada que socava las instituciones. El puerto de Amberes es un punto de entrada importante para las drogas, y la violencia relacionada con las drogas ha aumentado significativamente en Bruselas, con más de 60 incidentes en este año.
En respuesta, el ministro del interior ha propuesto enviar soldados a las calles y reformar las estructuras de policía. El juez advierte que Bélgica cumple con las condiciones de un estado narco, con corrupción y violencia en aumento, y que las redes de blanqueo de dinero afectan a la economía y a las instituciones.