El presidente del Líbano, Joseph Aoun, pidió a Estados Unidos y a la comunidad internacional que intervengan urgentemente para detener los ataques israelíes en el sur del país, que han dejado al menos siete muertos y decenas de heridos. Los ataques dañaron edificios del Estado libanés y destruyeron por completo un hospital que ya no estaba en funcionamiento, pese al alto el fuego y al acuerdo marco entre Israel y el Líbano.
Las zonas más afectadas fueron las localidades de Nabatieh al-Fawqa, Arab Salim, la ciudad de Nabatieh y Kfar Rumman. El Ministerio de Salud libanés informó de la muerte de cuatro personas, incluidas dos mujeres, y posteriormente anunció otras tres muertes tras un ataque contra un estacionamiento cerca de la ciudad de Nabatieh. Al menos 20 personas, entre ellas tres niños, resultaron heridas.
El hospital Ghandour de Nabatieh al-Fawqa fue «destruido por completo». Israel afirma que atacó a miembros y la infraestructura de Hezbolá, incluidos depósitos de armas y un centro de mando instalado en un edificio utilizado anteriormente como hospital. Hezbolá no se ha atribuido ataques en las últimas semanas ni ha comentado la toma de la cresta de Ali al-Taher por parte del ejército israelí.
Aoun describió los ataques como una «escalada peligrosa» y pidió a Washington que actuara para garantizar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en junio. Las tensiones continúan y las fuerzas israelíes mantienen una zona de seguridad en el sur del Líbano.
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