Mihai Bordeanu, director de Dacia, advirtió, durante un debate organizado por la Confederación Concordia, que Rumanía está perdiendo competitividad en la industria automovilística debido al aumento de los costes de la energía. Sostuvo que el precio de la energía se ha duplicado con respecto al periodo de la pandemia y que los fabricantes pueden decidir trasladar sus inversiones y producción a otros países.
La industria automovilística representa un tercio de las exportaciones de Rumanía, contribuye con el 14% al PIB y sustenta directa e indirectamente aproximadamente 200.000 puestos de trabajo. Rumanía ocupa el sexto lugar en Europa en producción de automóviles, pero los elevados costes afectan tanto a las fábricas como a los proveedores, según él.
Bordeanu dijo que Rumanía ya ha perdido dos proyectos importantes: el nuevo modelo Dacia Spring, que se producirá en Eslovenia, y el modelo Dacia Striker, destinado a producirse en Turquía. Advirtió que la industria automovilística podría perder el 25% de su actividad el próximo año, incluida la facturación y los puestos de trabajo, si no se toman medidas rápidamente.
El director de Dacia pidió un plan para una energía competitiva, la flexibilización del mercado laboral, el desarrollo de las infraestructuras y la reactivación del programa de renovación del parque automovilístico. Por su parte, Ondrej Safar, director de CEZ Rumanía, subrayó que Rumanía necesita inversiones para transformar la energía renovable y el gas del mar Negro en ventajas económicas.
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