Una oficial de policía empleada en el Inspectorado de Policía del Condado de Ilfov, Oana, se encuentra en peligro de despido después de que los oficiales de la DGPI descubrieron que realizaba videochat fuera del horario laboral. Aunque fue verificada inicialmente y recibió un informe positivo, recientemente se constató que la verificación fue superficial.
Oana trabajaba legalmente en un estudio de videochat, pero continuó ofreciendo servicios privados a clientes extranjeros a través de una aplicación móvil, recibiendo sumas de dinero en su cuenta personal. Sus actividades han levantado sospechas entre la DGPI, que han observado transferencias financieras injustificadas. En la actualidad, la oficial de policía ha sido puesta a disposición de la dirección del IPJ Ilfov, y la imagen de la Policía Rumana se ve afectada por estas revelaciones.
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