La Federación SANITAS declaró el miércoles su desacuerdo ante cualquier intento de transformar la educación médica financiada por el presupuesto en una obligación laboral para los graduados. Los médicos reconocen la falta de personal médico y las inversiones del estado en su formación, pero subrayan que la libertad de elección del lugar de trabajo está garantizada por la Constitución. Ellos rechazan la idea de retener a los médicos en el sistema mediante coerción, argumentando que el éxodo del personal médico es causado por la sobrecarga y las condiciones laborales precarias, no por la falta de responsabilidad profesional.
SANITAS solicita a las autoridades que renuncien a los enfoques coercitivos y que inicien un diálogo social para encontrar soluciones sostenibles para la estabilización del sistema médico rumano. El primer ministro Ilie Bolojan sugirió que los médicos podrían ser obligados a trabajar en Rumanía por un período después de graduarse, lo que generó reacciones negativas por parte de los médicos.
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