Esto obliga a los empleadores a informar a los candidatos sobre los salarios mínimos y máximos para los puestos a los que aplican, así como sobre las diferencias de pago entre mujeres y hombres. Aunque muchas empresas de ventas e industria ya han comenzado a mostrar los salarios, los ingresos de los especialistas a menudo permanecen confidenciales, y las negociaciones se llevan a cabo de manera individual. Las empresas con más de 250 empleados deberán informar anualmente sobre las diferencias salariales, mientras que las más pequeñas lo harán cada tres años. Si se constata una diferencia de más del 5% entre los salarios de mujeres y hombres por el mismo trabajo, los empleadores estarán obligados a tomar medidas. A nivel europeo, la implementación de la directiva varía, y las sanciones por incumplimiento pueden llegar hasta el 4% de la facturación de las empresas.
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