El vicealcalde Ionuț Apostu explicó que la decisión fue influenciada por la presencia de ciervas en Crâng, que se han acostumbrado a la gente y que podrían sufrir debido al estrés provocado por el ruido de los fuegos artificiales. Este cambio se alinea con las tendencias adoptadas por otras ciudades de Rumanía, como Cluj-Napoca, Brașov, Iași, Constanța y Galați, que han implementado medidas similares en respuesta a la presión de las organizaciones de protección animal. El espectáculo de luces será realizado por una empresa especializada, y los costos se ajustarán al presupuesto inicial destinado a los fuegos artificiales.
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