Una operación global coordinada por las autoridades alemanas y apoyada por Europol ha llevado al cierre de más de 373.000 sitios fraudulentos en la dark web, a la identificación del operador de la red y a la apertura de investigaciones contra cientos de personas sospechosas de haber intentado comprar material de abuso sexual infantil u otros servicios delictivos promovidos en línea.
En resumen
La operación Alice se llevó a cabo entre el 9 y el 19 de marzo de 2026, con la participación de autoridades de 23 países.
La investigación comenzó a partir de una plataforma en la dark web y llevó al descubrimiento de una red de más de 373.000 dominios onion fraudulentos.
El operador de la red, un hombre de 35 años ubicado en la República Popular China, es sospechoso de haber obtenido más de 345.000 euros de aproximadamente 10.000 clientes de todo el mundo.
Se han identificado 440 clientes, y las investigaciones continúan en el caso de más de un centenar de ellos.
En el marco de la operación se cerraron sitios, se confiscaron 105 servidores y se incautaron dispositivos electrónicos, incluidos computadoras, teléfonos móviles y soportes de datos.
La investigación comenzó a mediados de 2021 y inicialmente se centró en la plataforma de la dark web "Alice with Violence CP". A lo largo de la investigación, las autoridades descubrieron que el operador de la plataforma gestionaba una red mucho más amplia, compuesta por cientos de miles de sitios fraudulentos que promovían material de abuso sexual infantil y ofertas de cibercriminalidad como servicio.
Según las conclusiones de la investigación, entre febrero de 2020 y julio de 2025, el sospechoso promovió en diversas plataformas material de abuso sexual infantil accesible a través de más de 90.000 de estos dominios onion. En dichos sitios, se prometía a los usuarios acceso a llamados "paquetes" de contenido, tras proporcionar una dirección de correo electrónico y realizar un pago en Bitcoin.
Los paquetes tenían precios estimados entre 17 y 215 euros y prometían volúmenes de datos desde unos pocos gigabytes hasta varios terabytes. En realidad, los investigadores afirman que los sitios eran puramente fraudulentos. El contenido se mostraba y promovía, pero nunca se entregaba a los compradores.
Además de estas ofertas, la red también promovía servicios de cibercriminalidad a la carta, incluidos datos de tarjetas bancarias y acceso a sistemas informáticos externos. El objetivo era el mismo, convencer a los clientes de que realizaran pagos sin recibir ningún servicio a cambio.
El operador de la red es descrito por las autoridades como un hombre de 35 años de la República Popular China. La investigación estima que obtuvo más de 345.000 euros de aproximadamente 10.000 clientes de todo el mundo. Desde noviembre de 2019 hasta recientemente, habría operado una infraestructura que alcanzó un pico de 287 servidores, de los cuales 105 estaban en Alemania. Las autoridades alemanas emitieron una orden de arresto internacional.
La operación no solo se centró en el operador. Con base en los datos obtenidos, los investigadores identificaron a 440 clientes que utilizaron los servicios ofrecidos por él. Debido a la naturaleza de las compras, las autoridades abrieron investigaciones adicionales contra estas personas. Las investigaciones aún están en curso en el caso de más de un centenar de ellas.
Las autoridades subrayan que el simple hecho de que los materiales prometidos no hayan sido entregados no elimina las sospechas penales sobre los compradores. Según la investigación, las personas que pagaron para obtener acceso a materiales exclusivos y graves de abuso sexual infantil se convirtieron en sospechosas y son consideradas piezas clave para las investigaciones de aplicación de la ley.
A lo largo de la investigación, las autoridades intervinieron de inmediato cada vez que identificaron a niños en peligro. En un ejemplo mencionado por los investigadores, en agosto de 2023, la policía criminal de Baviera registró la vivienda de un padre de 31 años que había transferido 20 euros para comprar un paquete que prometía 70 GB de dicho material. El hombre fue posteriormente condenado.
Europol tuvo un papel de coordinación y apoyo operativo. La agencia facilitó el intercambio de información entre las autoridades nacionales, proporcionó apoyo analítico y coordinó la respuesta internacional. Además, los especialistas de Europol desempeñaron un papel importante en el seguimiento de los pagos en criptomonedas y en la provisión de información operativa a los estados involucrados. Según la agencia, la estrecha cooperación entre las autoridades alemanas y Europol fue esencial para identificar al autor principal.
La directora ejecutiva de Europol, Catherine De Bolle, declaró que "la Operación Alice envía un mensaje claro: no hay lugar donde esconderse para los criminales cuando la comunidad internacional de aplicación de la ley trabaja codo a codo. Los encontraremos y los haremos responsables. Europol continuará protegiendo a los niños, apoyando a las víctimas y persiguiendo a los perpetradores." En la versión en lengua rumana, el mensaje es que la Operación Alice deja claro que los criminales no tienen dónde esconderse cuando las autoridades de aplicación de la ley cooperan estrechamente a nivel internacional, que serán encontrados y llevados ante la justicia, y que Europol continuará protegiendo a los niños, apoyando a las víctimas y persiguiendo a los autores.
El balance de la operación incluye la identificación de un autor principal que operaba la plataforma en la dark web, la identificación de 440 clientes, el cierre de más de 373.000 sitios en la dark web, la confiscación de 105 servidores y la incautación de dispositivos electrónicos y soportes de datos.
La lista de estados participantes incluye varios países miembros de la Unión Europea, así como estados terceros, entre los que se encuentran Australia, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, Suiza y Ucrania. La participación de Rumanía se menciona entre los países involucrados en la operación.
El contexto más amplio de este caso está relacionado con el aumento del uso de infraestructuras ocultas en la dark web para fraude, distribución de contenido ilegal y servicios delictivos a la carta. El caso muestra que tales redes pueden combinar múltiples formas de criminalidad digital, desde fraudes en línea y pagos en criptomonedas hasta ofertas que apuntan a formas extremadamente graves de explotación infantil.
Paralelamente, Europol también ha insistido en la terminología utilizada en la comunicación pública, pidiendo evitar la expresión "pornografía infantil" y usar la fórmula "material de abuso sexual infantil", argumentando que cada imagen o grabación captura una situación real de abuso y no puede ser tratada como pornografía.
La operación destaca también la dimensión preventiva y de protección de las investigaciones de este tipo. Más allá del cierre de la infraestructura fraudulenta y la identificación de sospechosos, las autoridades han puesto énfasis en la intervención rápida en casos donde ha habido indicios de niños en peligro y en el apoyo a las víctimas.
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