La Comisión Europea ha abierto una convocatoria de 6,5 millones de euros a través del Fondo de Seguridad Interior (FSI) para proyectos que desarrollen la capacidad de la policía y las autoridades judiciales para llevar a cabo investigaciones digitales, así como normas técnicas que hagan interoperables los datos y los sistemas de comunicación. Del presupuesto total, 5 millones de euros están reservados para investigaciones digitales y 1,5 millones para la normalización. El plazo para presentar proyectos finaliza el 15 de diciembre de 2026.
En resumen, la convocatoria cuenta con un presupuesto total de 6,5 millones de euros a través del Fondo de Seguridad Interior. Cinco millones están destinados a proyectos de investigaciones digitales y 1,5 millones a la normalización de formatos de datos y protocolos de comunicación. Para las investigaciones digitales, la contribución de la UE a un proyecto puede oscilar entre 1 millón y 2,5 millones de euros; para la normalización no puede superar los 1,5 millones. La Comisión quiere más herramientas técnicas para la policía y la justicia, una mayor capacidad operativa y el intercambio de buenas prácticas. El plazo para presentar las solicitudes finaliza el 15 de diciembre de 2026.
Los dos componentes de la convocatoria responden a problemas diferentes de una misma investigación. El primero se refiere a la capacidad de las autoridades para identificar, recopilar y analizar pruebas en un entorno en el que las comunicaciones, los documentos, las transacciones y la actividad delictiva dejan huellas digitales. La Comisión afirma que la financiación debe contribuir a aumentar la capacidad operativa de la policía y las autoridades judiciales, a la disponibilidad de herramientas técnicas y a la difusión de soluciones y buenas prácticas que puedan utilizarse en las investigaciones.
Esta formulación es más amplia que la financiación de un único tipo de software o de una tecnología predeterminada. La convocatoria parte del problema de la capacidad institucional: las herramientas deben poder integrarse en la actividad de las autoridades que investigan la ciberdelincuencia u otros delitos en los que los datos digitales se convierten en pruebas. El documento publicado por la Comisión no anuncia proyectos seleccionados ni proveedores a los que ya se hayan adjudicado fondos; se trata de la etapa en la que se solicitan propuestas.
El segundo componente, menor desde el punto de vista financiero, se refiere a la normalización. La Comisión asigna 1,5 millones de euros a proyectos que persigan la compatibilidad de los formatos de datos y los protocolos de comunicación, y afirma que las futuras tecnologías deben permitir el acceso legal a los datos, en las condiciones previstas por el Derecho de la UE. El énfasis en las normas apunta a un problema que no puede resolverse únicamente comprando herramientas más avanzadas: las pruebas electrónicas deben poder circular entre sistemas y autoridades sin volverse inutilizables debido a formatos incompatibles.
En una investigación transfronteriza, una misma prueba puede pasar por varios sistemas. Un proveedor de servicios puede transmitir la información a una autoridad de un Estado miembro, que a su vez puede transferirla a los fiscales, y posteriormente los datos pueden tener que utilizarse en un procedimiento judicial o intercambiarse con una autoridad de otro Estado. Si difieren el formato, los metadatos o los mecanismos de autenticación, aumenta el tiempo necesario para obtener y procesar la prueba y, en algunos casos, surgen problemas de integridad o de utilización ante los tribunales.
Por ello, la Comisión vincula explícitamente la normalización con las pruebas digitales. Los formatos de datos comunes y los sistemas de comunicación compatibles deberían permitir a la policía y a las autoridades judiciales solicitar, transferir y procesar la información con mayor rapidez. Esta dimensión cobra aún más relevancia con la entrada en vigor, en el verano de 2026, de las nuevas normas europeas sobre pruebas electrónicas, cuyo objetivo es permitir que las autoridades obtengan más rápidamente determinados datos de proveedores de servicios de otros Estados miembros.
La Comisión también introduce la inteligencia artificial en la lógica de la convocatoria, pero no como un objetivo de financiación separado. La página de la convocatoria señala que las normas para tecnologías clave, incluida la IA, deben tener en cuenta las necesidades específicas de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley. Esto puede afectar a la manera en que se almacenan, acceden, interpretan o transfieren los datos cuando las tecnologías utilizadas por empresas o autoridades se construyen en torno a nuevas arquitecturas digitales.
Sin embargo, esta formulación no equivale a conceder un derecho general de acceso de la policía a cualquier sistema o dato. La Comisión utiliza explícitamente el concepto de «acceso lícito», y los mecanismos financiados deben seguir siendo compatibles con el Derecho de la UE. En el ámbito de las pruebas electrónicas, la legislación europea establece garantías sobre la protección de datos y la posibilidad de recursos para las personas afectadas y los proveedores a los que se solicite la información.
La tensión entre el acceso de las autoridades y la protección de la seguridad de las comunicaciones es especialmente visible en el expediente del cifrado. En el marco de la estrategia ProtectEU, la Comisión está elaborando una hoja de ruta tecnológica para soluciones que permitirían el acceso legal a datos cifrados, declarando al mismo tiempo que deben protegerse la ciberseguridad y los derechos fundamentales. Un grupo de expertos que incluye especialistas en aplicación de la ley, cifrado, comunicaciones, normalización y derechos fundamentales debe contribuir a esta labor.
La convocatoria de septiembre no determina el resultado de este debate ni financia por sí misma una solución europea de descifrado. Su componente de normalización es más amplio y se refiere a la compatibilidad de las futuras tecnologías con los requisitos legales y operativos de la policía y la justicia. La distinción es importante porque el acceso a los datos, la normalización técnica y el quebrantamiento del cifrado son problemas relacionados entre sí, pero no son sinónimos.
Los presupuestos por proyecto muestran que el programa pretende respaldar un número relativamente limitado de intervenciones. Para el componente de investigaciones digitales, la contribución europea puede ser de un mínimo de 1 millón y un máximo de 2,5 millones de euros por proyecto. En el caso de la normalización, el apoyo de la UE a un proyecto no puede superar los 1,5 millones. En relación con los presupuestos totales de 5 millones y 1,5 millones, respectivamente, los límites sugieren proyectos de una dimensión suficiente para producir herramientas o normas reutilizables, no microfinanciaciones distribuidas entre un gran número de beneficiarios.
El Fondo de Seguridad Interior es el instrumento europeo destinado a la cooperación en materia de seguridad, la prevención y la lucha contra la delincuencia y el refuerzo de las capacidades de las autoridades nacionales. Los documentos de programación del fondo prevén, en el ámbito de la ciberdelincuencia y las investigaciones digitales, el desarrollo de la experiencia de las autoridades judiciales y de aplicación de la ley, la cooperación transfronteriza, la aplicación de la legislación de la UE y el desarrollo o uso de herramientas técnicas. En el marco general del programa, la participación de las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley o de las autoridades judiciales es un elemento central de los proyectos de esta categoría, aunque las condiciones exactas de elegibilidad deben comprobarse en la documentación oficial de la convocatoria antes de presentar la solicitud.
Por tanto, los 6,5 millones de euros no son fondos ya concedidos a policías nacionales o empresas tecnológicas. Hasta el 15 de diciembre pueden presentarse propuestas, tras lo cual los proyectos deberán evaluarse conforme a las condiciones de la convocatoria. Solo los proyectos seleccionados podrán recibir la cofinanciación de la UE, y el importe finalmente contratado dependerá del resultado del procedimiento.
La novedad más importante es la dirección que está tomando la financiación europea para combatir la delincuencia digital. Ya no basta con que cada Estado compre sus propias herramientas. Las investigaciones dependen cada vez más de la compatibilidad entre sistemas, del acceso transfronterizo a las pruebas y de la capacidad de las normas técnicas —incluidas las que ahora se elaboran para la IA y otras tecnologías emergentes— para funcionar dentro de un marco jurídico europeo común.
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