Los gobiernos europeos deberían rechazar el uso de sus bases para ataques contra Irán si Washington no demuestra la existencia de una amenaza inminente, recomienda Beth Oppenheim, investigadora del European Council on Foreign Relations. En un análisis publicado el 29 de octubre, después de las elecciones israelíes, pide a los europeos que actúen para limitar la escalada antes de la formación de un nuevo gobierno en Israel, utilizando los instrumentos sobre los que tienen control directo.
En resumen
Beth Oppenheim recomienda rechazar el uso de bases europeas para ataques contra Irán si Estados Unidos no demuestra la existencia de una amenaza inminente.
La analista ve riesgos de escalada durante el periodo de interinidad del gobierno de Netanyahu. Sus escenarios no confirman que se hayan decidido nuevas operaciones militares.
Las propuestas incluyen coordinación con los socios árabes, respeto del alto el fuego en Gaza, acceso para la ayuda y continuación de la presión sobre la expansión de las colonias.
Team Gaza Initiative, citada en el análisis, fue lanzada en julio con 883,6 millones de euros para proyectos en curso o planificados e incluye socios de fuera de la UE.
El comentario del 29 de octubre utiliza resultados electorales preliminares y expresa las opiniones de la autora. La UE no ha adoptado mediante este comentario una nueva condición relativa a las bases militares.
La recomendación parte del riesgo de que el bloqueo político prolongue el mandato interino del gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu. Oppenheim considera que la incertidumbre interna no elimina la capacidad del ejecutivo para recurrir a la fuerza y que los europeos no deberían aplazar su política regional hasta la conclusión de las negociaciones para una coalición.
La autora analiza la posibilidad de nuevos ataques contra Irán y de una intensificación de las operaciones en Cisjordania. Estos son escenarios de riesgo de su evaluación, no información sobre una operación decidida ni sobre un calendario confirmado. Del mismo modo, la condición relativa a la amenaza inminente es su propuesta para el acceso a las bases, no una medida común adoptada por la Unión Europea.
El análisis describe una escena política sin una mayoría clara después de la votación del 27 de octubre. Las cifras preliminares que cita atribuyen 53 escaños al bloque de Netanyahu, 48 a la oposición sionista encabezada por Gadi Eisenkot y 19 a los partidos de los ciudadanos palestinos de Israel, Ra’am y la Lista Conjunta. El umbral de la mayoría en el parlamento de 120 escaños es de 61 mandatos. Estos valores se presentan en el análisis del 29 de octubre como resultados preliminares, no como resultados finales certificados.
En este contexto, Oppenheim propone que los europeos se coordinen con los socios árabes para oponerse públicamente a una nueva guerra con Irán. Los gobiernos con mejor acceso a la administración estadounidense deberían, en su opinión, explicar a Washington cómo una escalada podría afectar los avances en Gaza y Líbano y las perspectivas de integración regional de Israel.
El acceso a las bases es el instrumento concreto de esta recomendación. La autora no pide una prohibición de cualquier cooperación militar con Estados Unidos, sino rechazar el uso de bases europeas para ataques en ausencia de una demostración de una amenaza inminente. La decisión correspondería a los gobiernos que controlan esas bases. El texto no anuncia que estos hayan aceptado la propuesta.
Una segunda dirección es Gaza. Oppenheim recomienda presiones estadounidenses sobre el ejecutivo israelí para que respete las obligaciones del alto el fuego y levante las restricciones a la ayuda humanitaria. También ve un papel europeo en el apoyo técnico a la policía, la gobernanza y el proceso de retirada de servicio de las armas de Hamás. Son opciones de política avanzadas en el comentario, con implicaciones diferentes de la simple financiación de proyectos.
El contexto financiero invocado tiene una fecha y una composición precisas. La Comisión Europea lanzó Team Gaza Initiative el 9 de julio de 2026, con un volumen inicial de 883,6 millones de euros para proyectos de recuperación temprana en curso o planificados. La iniciativa reúne a la Comisión y a socios internacionales, incluidos Estados de fuera de la UE, el BEI y el Banco Mundial. La suma no representa exclusivamente dinero del presupuesto de la UE ni un nuevo pago realizado después de las elecciones en Israel.
En relación con Israel, la autora recomienda continuar las medidas contra las entidades implicadas en la expansión de las colonias y preparar respuestas más amplias en caso de escalada. Este punto se refiere a instrumentos que ya existen. El 28 de mayo, el Consejo de la UE añadió cuatro entidades y tres personas a la lista de sanciones por abusos graves contra los palestinos en Cisjordania. Las medidas incluyen la congelación de activos y, para las personas afectadas, prohibiciones de viaje.
La posición institucional de la UE sigue siendo distinta de las propuestas de la analista. Las conclusiones del Consejo Europeo del 15–16 de octubre apoyan la solución de dos Estados y piden revertir la expansión de las colonias ilegales. No adoptan la condición propuesta por Oppenheim para el uso de bases militares.
El análisis continúa el argumento formulado por la autora antes de las elecciones: que un cambio de primer ministro no transformaría automáticamente la política israelí hacia los palestinos. La novedad del comentario posterior a los comicios es el llamamiento a acciones europeas durante el periodo de interinidad, con énfasis en el acceso a las bases y la limitación de los riesgos regionales. ECFR precisa que sus publicaciones expresan las opiniones de los autores, no posiciones colectivas de la organización. La prueba de las propuestas sigue siendo si los gobiernos europeos están dispuestos a utilizar estos instrumentos, y no solo a esperar el desenlace político de Jerusalén.
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