Antes del incidente denunciado por Marius Lulea, la disputa interna de AUR se alimentaba de controversias sobre el estatus y la posición de este en la formación. Lulea impugnó la exclusión, de la que se dijo que habría sido determinada por el impago de la cuota, presentando documentos bancarios que, según sostiene, lo demostrarían, mientras que la dirección del partido mantuvo la explicación relacionada con las cuotas.
Paralelamente, George Simion lanzó críticas y habló de presiones sobre el partido, anunciando que AUR no votaría a favor de un gobierno propuesto, en el contexto en que reafirmó su apoyo a Călin Georgescu. Al mismo tiempo, Simion rechazó las acusaciones sobre la implicación de algunos miembros de AUR en incidentes ocurridos durante unas protestas, pidiendo que cualquier asunto de este tipo sea investigado penalmente.
Asimismo, en el espacio público también aparecieron señales de tensiones más amplias en el partido, incluidas críticas de Lulea hacia Simion y llamamientos a que AUR cambie la dirección de su discurso. En este contexto, el líder de AUR continuó transmitiendo mensajes políticos contundentes y acusando a sus adversarios de «ataques» y «acusaciones» contra él.