Antes de los comicios del 3 de noviembre de 2026, Donald Trump reconoció que el Partido Republicano se enfrentaba a una misión difícil para mantener la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado. Dijo que hacía una intensa campaña en varios estados y señaló que las tensiones electorales estaban alimentadas por el descontento de los votantes con los precios, especialmente el coste de la gasolina.
Las proyecciones aparecidas en la prensa estimaban mayores posibilidades para los demócratas: Decision Desk HQ otorgaba a los demócratas un 77% de probabilidades en la Cámara y un 56% en el Senado. Asimismo, los análisis del periodo previo a la votación vinculaban el voto contra la administración con dos temas dominantes—los problemas económicos y la guerra con Irán—, así como con la personalización de las elecciones en torno a Trump, lo que mantuvo un tono mediático predominantemente crítico.