El presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos detendrá definitivamente la migración de todos los países del mundo en desarrollo, afirmando que esta medida ayudará al sistema americano a volver a políticas de inmigración anteriores. El anuncio llegó después de un tiroteo en Washington DC, en el que estuvo involucrado un ciudadano afgano, lo que llevó a un endurecimiento de la posición de Trump respecto a la inmigración.
Prometió eliminar los beneficios federales para no ciudadanos y acusó a los refugiados de provocar disfunciones sociales. Además, EE. UU. ha suspendido el procesamiento de solicitudes de inmigración de afganos y revisará las tarjetas verdes emitidas a personas de 19 países, incluidos Afganistán, Cuba y Venezuela. Trump utilizó un lenguaje fuertemente anti-inmigración, subrayando que tomará medidas contra aquellos que no contribuyan positivamente a la sociedad americana.