Unos días antes, un terremoto de magnitud 5,9 ocurrido cerca de Tokio provocó 37 heridos y llevó a la activación de los sistemas de alerta para la población, sin que se anunciara riesgo de tsunami. Las autoridades también señalaron el peligro de réplicas y deslizamientos de tierra en los días siguientes.
Además, la Agencia Meteorológica de Japón retiró aproximadamente ocho minutos después una alerta sísmica emitida por error, tras comprobar que la estimación inicial de la magnitud era incorrecta. La JMA dijo que la advertencia fue cancelada en cuanto se corrigió el error y anunció una investigación para determinar la causa.