Antes del anuncio sobre el rascacielos propuesto en la City de Londres, el mercado local se describía como tensionado debido a la oferta limitada de espacios de primera categoría. Las estimaciones de Knight Frank indicaban que las oficinas premium disponibles para alquiler en el centro financiero de Londres podrían agotarse para 2028.
Esta situación se atribuía a los aplazamientos de proyectos provocados por el Brexit y la pandemia de COVID-19, que afectaron al ritmo de los desarrollos en la zona.