A pesar de ser la segunda economía más grande de Europa Central y del Este, Rumanía está subrepresentada en el ranking de Coface CEE Top 500, con solo 56 empresas. Las empresas rumanas enfrentan una disminución del 70% en el beneficio neto medio, la más alta de la región, causada por políticas fiscales laxas que han llevado a aumentos insostenibles de los salarios. Sin embargo, mantienen márgenes de beneficio altos y una sólida capacidad de reembolso de deudas. Los sectores más grandes incluyen minerales, productos químicos e industria farmacéutica, con empresas como OMV Petrom y Rompetrol. El comercio no especializado y el sector automotriz también son importantes, con aumentos en las cifras de negocio.
Las perspectivas subrayan la necesidad de optimización de costos y adaptación a través de la digitalización y tecnologías ecológicas. En contraste, Polonia sigue siendo el motor económico de la región, con 178 empresas en el top. Además, el sector del comercio no especializado ha crecido significativamente, mientras que el sector industrial enfrenta estancamiento. El crecimiento del empleo se ha desacelerado, pero los salarios reales han aumentado, mejorando el poder adquisitivo.
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