Vladimir Putin continúa la estrategia de rusificación de los territorios ocupados en Ucrania, incluso durante las negociaciones para un alto el fuego. Con el objetivo de crear una identidad "homogénea", ha firmado una nueva "Estrategia Política Nacional de Estado", que prevé la transformación de los ucranianos en Donbás en "rusos verdaderos" hasta 2036. Esta estrategia implica nombrar leales en puestos de liderazgo para promover la integración territorial.
El Kremlin busca que el 95% de la población de Rusia se identifique como rusa, incluidos los de las regiones ocupadas. La captura de la ciudad de Pokrovsk se considera un paso importante en el cumplimiento de este objetivo. Aquellos que se oponen al régimen de ocupación enfrentan represalias severas, incluidas detenciones y torturas, y los juicios por "colaboración" se transmiten en directo por televisión como advertencias.
Además, Rusia implementa medidas económicas y administrativas para controlar a la población, incluida la obligación de obtener pasaportes rusos para acceder a servicios esenciales. Estas acciones reflejan una estrategia a largo plazo de consolidación del control sobre los territorios ocupados y de cambio demográfico a favor de Rusia.