El sábado por la noche, las fuerzas aéreas británicas y francesas llevaron a cabo una operación conjunta en Siria, dirigida a un depósito subterráneo de armas asociado con el grupo Estado Islámico. El Ministerio británico de Defensa anunció que los aviones realizaron patrullas para impedir el regreso del grupo militante, que controló territorios en Siria hasta 2019. El análisis de la información condujo a la identificación de una instalación subterránea en las montañas del norte de Palmira, utilizada para el almacenamiento de armas.
Los aviones británicos, equipados con bombas guiadas Paveway IV, atacaron los túneles de acceso a la instalación, y las evaluaciones preliminares sugieren que el objetivo fue alcanzado con éxito. Gran Bretaña aseguró que la zona estaba desprovista de viviendas civiles antes del ataque, y todos los aviones regresaron de manera segura. El ministro británico de Defensa, John Healey, subrayó el compromiso del Reino Unido de colaborar con aliados para combatir el resurgimiento de ideologías violentas en Oriente Medio.
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