El jueves, Budapest fue el escenario de una manifestación masiva en apoyo al primer ministro Viktor Orbán, organizada por sus partidarios con motivo del Día Nacional de Hungría, que conmemora la revuelta anticomunista de 1956. Miles de participantes marcharon por el centro de la capital, llevando pancartas con mensajes como "No queremos morir por Ucrania", expresando su oposición a la implicación de Hungría en el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Orbán, considerado un aliado cercano de Vladimir Putin, ha criticado constantemente el apoyo de la Unión Europea a Ucrania y ha pedido un alto el fuego, sin abordar el impacto sobre la seguridad regional. Al mismo tiempo, los partidarios de su rival político, Péter Magyar, organizaron un mitin separado, destacando un aumento del descontento hacia el gobierno de Orbán, que enfrenta una disminución de popularidad debido a la inflación y acusaciones de corrupción. Magyar ha logrado atraer al electorado rural a través de una gira de encuentros públicos, consolidando así su posición en las encuestas.