Meta ha ganado una victoria jurídica significativa después de que el juez federal James Boasberg decidiera que la FTC no ha demostrado que Meta ejerza un monopolio en el mercado de las redes sociales. La decisión concluye un proceso de siete meses, centrado en las adquisiciones de Instagram y WhatsApp, y representa un gran fracaso para las autoridades federales que impugnan las grandes fusiones en el sector tecnológico.
El juez subrayó que, aunque Meta tuvo una posición dominante en el pasado, la FTC no ha demostrado comportamientos anticompetitivos actuales. Las recientes evoluciones en las redes sociales, con una migración de usuarios hacia plataformas como TikTok y YouTube, han debilitado el caso de la FTC. Durante el proceso, Meta invocó la presión competitiva y presentó pruebas de que invierte masivamente para seguir siendo competitiva. La decisión del juez rechaza la solicitud de la FTC de anular las adquisiciones y de separar Instagram y WhatsApp, alineándose con las tendencias recientes en el antimonopolio tecnológico.