Dmitri Medvedev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, advirtió que, si la Unión Europea confisca los activos rusos congelados, Moscú podría interpretar este gesto como un acto de guerra. Medvedev subrayó que Rusia podría considerar esta acción un casus belli, teniendo implicaciones graves para los estados miembros de la UE. Su declaración se produce en el contexto de la aprobación por parte del Colegio de la Comisión Europea de un "crédito potencial de reparaciones" para Ucrania, que implica la confiscación de activos rusos.
Ursula von der Leyen mencionó que Ucrania necesitará 135 mil millones de euros para sostener el funcionamiento del estado y continuar la resistencia. Aunque la mayoría de los países de la UE apoyan el plan, Bélgica ha sido criticada por bloquearlo, temiendo posibles acciones legales por parte de Rusia. Ucrania considera la medida como una solución provisional.
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