El presidente francés Emmanuel Macron pidió el lunes que no vuelvan a repetirse las escenas de caos, los actos violentos y los saqueos registrados durante las protestas del 17 de octubre, en un contexto en el que Francia se encuentra aproximadamente a seis meses de las elecciones presidenciales. Las declaraciones fueron realizadas en Marsella, donde las manifestaciones provocaron importantes daños.
Macron anunció que los recorridos de las protestas previstas para el sábado siguiente se mantendrán fuera de los centros urbanos, con el fin de proteger los comercios y el orden público. Consideró que las manifestaciones del 24 de octubre fueron más tranquilas, pero advirtió de que las movilizaciones anunciadas para el 31 de octubre y el 5 de noviembre siguen representando un riesgo.
El Gobierno es criticado por la forma en que gestionó las protestas del 17 de octubre, cuando en varias ciudades fueron incendiados y vandalizados edificios públicos. En Marsella, el ayuntamiento fue ocupado brevemente y el edificio aún muestra huellas de los incidentes.
El presidente reconoció que las fuerzas del orden no fueron movilizadas de forma adecuada y que el Gobierno reaccionó demasiado lentamente ante las protestas de los estudiantes. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, asumió su responsabilidad y quiso dimitir, pero Macron rechazó su dimisión. Por el momento, el presidente ha descartado decretar el estado de emergencia y acusó a las redes sociales de haber contribuido a amplificar la violencia. La crisis se produce en un contexto de descontento por el encarecimiento de la vida, debates presupuestarios y un panorama electoral dominado por Marine Le Pen en las encuestas.
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