El Servicio de Inteligencia de Defensa danés (DDIS) estima que existe un riesgo bajo, pero creciente, de que Rusia lance en los próximos meses un ataque militar limitado contra uno o varios Estados vecinos de la OTAN. Sin embargo, una invasión a gran escala sigue siendo muy poco probable y el servicio no tiene indicios de que se esté preparando.
Según la evaluación, Moscú podría intentar desviar los recursos europeos del apoyo a Ucrania y poner a prueba la capacidad de la OTAN para formular una respuesta colectiva. Los escenarios analizados incluyen ataques aislados contra infraestructuras utilizadas para abastecer a Ucrania, ataques de falsa bandera con drones de fabricación ucraniana o el envío de un número reducido de militares, posiblemente sin distintivos.
La advertencia se produce en el contexto de la intensificación de la campaña híbrida rusa contra Occidente. El DDIS espera más ciberataques y actos de sabotaje, incluidas operaciones que podrían afectar a infraestructuras críticas.
El servicio danés sostiene que Rusia está sometida a una presión cada vez mayor debido a las pérdidas en Ucrania, los ataques contra su territorio y las dificultades económicas. Moscú podría considerar los próximos años una ventana de oportunidad, antes de que Europa consolide sus capacidades militares. La evaluación mantiene los escenarios según los cuales Rusia podría librar una guerra local en unos seis meses, una regional en aproximadamente dos años y un conflicto europeo importante en cinco años, si se cumplen determinadas condiciones.
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