Cladosporium sphaerospermum, o hongo negro descubierto en las ruinas del reactor 4 de Chernobyl, ha despertado el interés de los investigadores debido a su capacidad para prosperar en condiciones de radiación extrema. Identificado a finales de los años 90, este hongo no solo resiste la radiación, sino que parece crecer mejor en su presencia, lo que contradice las concepciones anteriores sobre la adaptación de los organismos a ambientes hostiles.
Los experimentos han sugerido que podría realizar un proceso similar a la fotosíntesis, denominado 'radiosíntesis', mediante el cual la melanina del hongo transforma la radiación en energía bioquímica. Aunque las investigaciones han mostrado que la radiación influye en el comportamiento de la melanina, el mecanismo exacto de esta captura de energía sigue siendo incierto. En 2022, muestras de hongo fueron enviadas a la Estación Espacial Internacional, donde demostraron la capacidad de bloquear la radiación cósmica, sugiriendo su potencial como escudo biológico para misiones espaciales. La pregunta sigue siendo si esta adaptación es una reacción sofisticada al estrés o una forma real de evolución.