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La embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoyle, rechaza las acusaciones sobre un supuesto comportamiento inapropiado y afirma que los 100.000 dólares solicitados a un donante correspondían al pago de una factura pendiente, no a una condición para acceder a funcionarios de la administración Trump.
En una declaración transmitida por sus abogados en Nueva York, Guilfoyle negó la información publicada por The Wall Street Journal sobre sus actividades antes y después de su nombramiento en Atenas. Según la publicación, habría pedido al donante y simpatizante de Donald Trump, Eric Deters, que pagara la suma antes de su audiencia, sugiriéndole que podía facilitarle reuniones con funcionarios de la administración.
Sin embargo, los abogados de la embajadora sostienen que Deters le debía aproximadamente 150.000 dólares por discursos y servicios de consultoría prestados en 2024 y a comienzos de 2025. Afirman que este había firmado un contrato de 200.000 dólares con la agencia que representaba a Guilfoyle, pero no había pagado íntegramente los servicios.
Los abogados de la embajadora también rechazaron las informaciones sobre sus viajes y declararon que esta siguió las normas del Departamento de Estado relativas al uso de aeronaves privadas, la ética, los regalos y la presentación de informes. WSJ informó además de que Guilfoyle se habría jactado en Davos de sus relaciones con dos magnates griegos, quienes financiarían sus viajes.
La información generó reacciones en Washington. Associated Press informó de que Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio estudian destituir a la embajadora, una decisión que podría tomarse esta semana.
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