En el marco de una operación de gran envergadura, la policía de Brasil llevó a cabo redadas en las comunidades Alemão y Penha, siendo considerada la acción más sangrienta contra los traficantes de drogas en la historia del país. Esta operación, planificada durante más de dos meses, involucró a más de 2,500 miembros de las fuerzas del orden, con el objetivo de desmantelar una agrupación mayor de traficantes.
El presidente Lula da Silva subrayó la importancia de estas acciones en la plataforma X, afirmando que no se puede aceptar la continuación de la criminalidad organizada que afecta a las familias y comunidades. Hizo un llamado a un esfuerzo coordinado para combatir el tráfico de drogas, asegurando que la seguridad de los policías y de los ciudadanos inocentes es prioritaria.
Asimismo, el secretario general de la ONU, António Guterres, solicitó una investigación urgente sobre la redada de la policía en Río de Janeiro.