Según el análisis de The Guardian, este cambio fue determinado por las acusaciones relacionadas con ataques con drones y la explosión del gasoducto Nord Stream, que han tensado las relaciones entre el Kremlin y Londres. Serguéi Lavrov, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, acusó a los servicios secretos británicos de intentar atraer a pilotos rusos a desertar. Además, Rusia está revisando sus relaciones con la administración Trump, considerando que Gran Bretaña es ahora responsable de sus problemas internacionales.
Las tensiones entre los dos países tienen raíces históricas profundas, y durante la Guerra Fría, EE. UU. era visto como "el enemigo principal". Ahora, el Kremlin dirige sus críticas hacia Londres, considerándola el principal instigador de los conflictos globales.
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