La región de Flandes, en Bélgica, prepara una reducción masiva del uso del gas natural para calentar los hogares y promueve las bombas de calor. Según un estudio realizado para la autoridad flamenca de regulación, el número de conexiones a la red de distribución de gas podría disminuir de aproximadamente 2,4 millones en 2023 a 1,3 millones en 2050.
El consumo de gas se reduciría de 55 TWh a unos 13 TWh, debido a la mejora de la eficiencia de los edificios y al cambio hacia la electricidad y las soluciones híbridas. Sin embargo, el escenario analizado no prevé la desconexión obligatoria de todas las viviendas. Aproximadamente 1,3 millones de usuarios podrían seguir conectados en 2050.
El cambio ya ha comenzado en las nuevas construcciones. Desde 2025, la conexión a la red de gas está, por lo general, prohibida para los edificios residenciales y no residenciales nuevos. En julio de 2026, el Gobierno regional aprobó el Plan para las bombas de calor 2030, cuyo objetivo es acelerar su instalación y preparar los edificios para la calefacción sin combustibles fósiles de aquí a 2040.
En 2024, el 67% de los hogares flamencos utilizaba gas natural para la calefacción principal, mientras que solo el 3,6% empleaba bombas de calor. A partir de 2028 también está prevista una mayor fiscalidad sobre los combustibles fósiles para calefacción, con el fin de hacer más atractivas las alternativas eléctricas.
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