Rumen Radev ha rechazado recientemente las modificaciones legislativas que habrían permitido al gobierno de Sofía tomar el control de la refinería Lukoil en Burgas, en el contexto de las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre el petróleo ruso.
Radev ha devuelto la ley al parlamento, argumentando que las modificaciones no protegen al estado de posibles reclamaciones financieras y violan la constitución. Aunque el parlamento puede pasar por alto su veto, Radev ha subrayado los riesgos financieros implicados. Además, Bulgaria ha solicitado una exención de las sanciones impuestas por Estados Unidos, y el ministro de energía ha asegurado que el suministro de combustible está garantizado, a pesar del impacto de las sanciones sobre las empresas búlgaras asociadas con Lukoil.
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