Antes del debate sobre un posible distanciamiento de la OTAN, Marine Le Pen dijo que quería posponer la retirada de Francia del mando integrado mientras continuara la guerra en Ucrania, en una posición matizada con respecto a declaraciones anteriores. Al mismo tiempo, afirmó que París «ya no puede» apoyar financieramente a Ucrania al nivel actual debido a la difícil situación de las finanzas públicas, precisando, sin embargo, que podría continuar con la formación militar y el suministro de equipos para la defensa.
Paralelamente, varias encuestas publicadas antes del programa de campaña mostraban que Le Pen y Jean-Luc Mélenchon se habían consolidado en las intenciones de voto. Un escenario de segunda vuelta de una encuesta de Odoxa (octubre) situaba a Mélenchon en segundo lugar (18%), mientras que Le Pen obtenía el 37% en la primera vuelta, y otra investigación indicaba un fortalecimiento de la polarización y proyectaba la clasificación de ambos para la final en varios escenarios.