El cohete Zhuque-3, desarrollado por LandSpace Technology Corporation, sufrió un fracaso durante su primera prueba, fallando en el aterrizaje controlado necesario para la reutilización. Aunque el segundo etapa logró alcanzar la órbita, la etapa de propulsión tuvo una combustión anormal, impidiendo un aterrizaje suave.
Este incidente subraya los desafíos enfrentados por China en el desarrollo de un sistema de lanzamiento reutilizable, mientras que las empresas estadounidenses, como SpaceX y Blue Origin, continúan dominando este campo. LandSpace ha declarado que analizará los datos recopilados para mejorar el rendimiento del cohete. Aunque Elon Musk ha elogiado el diseño del Zhuque-3, las diferencias tecnológicas entre las empresas estadounidenses y chinas siguen siendo significativas. La tecnología actual de los propulsores reutilizables requiere maniobras complejas y una precisión extrema, y SpaceX ha sido la única empresa que ha logrado realizar aterrizajes regulares con éxito.
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