La fiscalía de Croacia ha acusado a dos hombres sospechosos de vender más de un millón de pruebas de COVID-19 falsificadas en varios países europeos. Los dos, un exmiembro del Parlamento y su hijo de 26 años, habrían importado aproximadamente 1,3 millones de pruebas de una fábrica en Estambul, Turquía, y las habrían revendido a empresas e instituciones públicas en Croacia, Grecia, Rumanía, Austria, España y Alemania.
Acusados de falsificación de medicamentos, se sospecha que obtuvieron casi 450.000 euros de esta actividad ilegal. El hijo también está acusado de lavado de dinero. Sus identidades no han sido confirmadas oficialmente, pero los medios locales sugieren que podrían ser Andjelko Mihalic y su hijo, Filip. Los dos fueron arrestados temporalmente en enero, en el marco de una investigación más amplia.