Los fiscales estadounidenses han acusado formalmente a cinco personas vinculadas a los servicios de inteligencia rusos de intentar reclutar a ciudadanos estadounidenses y extranjeros para cometer asesinatos y actos de sabotaje en Europa y Estados Unidos. La acusación, cuya información fue desclasificada, sostiene que la red actuaba por orden del Kremlin y tenía como objetivos a opositores rusos, así como infraestructuras civiles y militares de países considerados alineados con Ucrania.
Tres de los acusados son Yuri Hrameev, ex coronel ruso de los servicios de inteligencia; su hijo, Kiril Hrameev, oficial del FSB; y Oemis Romagoza Durruthy, ciudadano cubano residente en Rusia. Los otros dos sospechosos, un cubano y un venezolano, habrían ejercido como reclutadores.
Según el Departamento de Justicia, a las personas reclutadas se les ofrecían entre 1.000 y 1.500 dólares por tareas de vigilancia y hasta 40.000 dólares por un asesinato. En 2025, un estadounidense habría recibido dinero para fotografiar la vivienda de un disidente ruso en Lituania y le habrían prometido 25.000 dólares por matarlo.
Los investigadores sostienen que la red preparó, en 2024, actos de sabotaje en Praga y un ataque terrorista en Lituania. Los cinco permanecen en libertad y están acusados de conspiración para financiar el terrorismo y de conspiración para cometer un asesinato por encargo. Se enfrentan a penas de hasta 20 y 10 años de prisión, respectivamente.
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