Canadá ha obtenido permiso para unirse al programa de financiación para defensa SAFE (Security Action for Europe) de la Unión Europea, según el anuncio de los líderes europeos y canadienses. Este acuerdo, anunciado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro canadiense, Mark Carney, se considera un paso importante en la profundización de la cooperación entre los dos países.
SAFE tiene como objetivo otorgar préstamos ventajosos para la adquisición conjunta de armas, en el contexto en el que la UE refuerza su industria de defensa frente a la agresión rusa, mientras que EE. UU. se retira de sus compromisos tradicionales de defensa.
Aunque las adquisiciones de armamento deben tener al menos el 65% de componentes fabricados en la UE, Canadá podría beneficiarse de excepciones. Gran Bretaña también deseaba unirse al programa, pero se retiró debido a los costos de adhesión.