Antes del anuncio sobre la candidatura, la Unión Europea comunicó que examinaba con interés una eventual solicitud de adhesión de Armenia. Al mismo tiempo, Rusia insistió en la organización de un referéndum sobre la orientación exterior, y las tensiones escalaron con sanciones: entre las medidas anunciadas también estuvo la prohibición de importar productos agrícolas armenios.
La disputa también se reanudó en la cumbre de la OCS en Kirguistán, donde Vladimir Putin pidió a Armenia que eligiera entre la UE y la Unión Económica Euroasiática y exigió un referéndum rápido, mientras que Nikol Pashinián dijo que, una vez aprobada una ley que declarara la intención de adherirse a la UE, un referéndum pasaría a ser innecesario. Posteriormente, Dmitri Medvédev afirmó que Armenia «no se adherirá nunca» a la UE, vinculando las consecuencias al deterioro de las relaciones con Rusia y con la Unión Económica Euroasiática.