Rusia explota y engaña a ciudadanos extranjeros para convencerlos de alistarse en sus fuerzas armadas y luchar en Ucrania, y en numerosos casos estas prácticas constituyen trata de personas, afirma Amnistía Internacional en un informe publicado el 10 de septiembre.
La organización sostiene que los principales objetivos son migrantes vulnerables y personas de países de bajos ingresos del Sur Global. Los reclutadores les presentan información falsa sobre la naturaleza de los puestos de trabajo, prometen salarios elevados y la obtención de la ciudadanía rusa, o utilizan amenazas relacionadas con la expiración de los visados, la detención o la deportación.
Tras firmar documentos que a menudo no entienden, a los ciudadanos extranjeros supuestamente les confiscan los pasaportes y les restringen la libertad de movimiento. Amnistía afirma que algunos son enviados al frente después de solo dos semanas de instrucción, sin una preparación militar adecuada, y que quienes intentan marcharse son amenazados con la cárcel o la muerte.
Dos ciudadanos de Sri Lanka contaron que fueron reclutados para supuestos puestos de cocineros, pero acabaron luchando en el frente y fueron capturados por las fuerzas ucranianas. Un especialista en tecnologías de la información de Brasil relató que fue atraído a Rusia mediante una oferta de trabajo en el sector tecnológico.
Amnistía pide a Moscú que ponga fin de inmediato a estas prácticas, que en muchas situaciones considera trata de personas, tal como la define el Protocolo de Palermo de la ONU. Según las autoridades ucranianas, Rusia recluta a ciudadanos de al menos 135 países. El número de extranjeros identificados en el ejército ruso llegó a 27.407 el 30 de marzo, frente a más de 18.000 en noviembre.
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