Antes del episodio cibernético, AfD había registrado avances políticos que la situaron en el centro del debate nacional. El partido alcanzó aproximadamente el 30% de intención de voto en una encuesta de INSA publicada por Bild, mientras que la CDU/CSU liderada por Friedrich Merz cayó al 18%.
Al mismo tiempo, la victoria de AfD en el estado federado de Sajonia-Anhalt en junio fue seguida de grandes movilizaciones contra el partido, con aproximadamente 150.000 personas protestando en unas 20 ciudades. En el Bundestag, Merz lanzó un duro ataque público contra AfD, acusando al partido de promover la «remigración» como forma de «limpieza étnica», después de que AfD obtuviera casi el 44% de los votos en las elecciones regionales.
En el plano ideológico, AfD también había revisado su posición exterior: un documento estratégico consultado por Reuters mostraba que el partido está considerando abandonar su oposición tradicional a la pertenencia de Alemania a la Unión Europea y a la zona euro, proponiendo reformarlas en dirección a una «unión de naciones soberanas».