Varios adolescentes resultaron gravemente heridos durante las protestas organizadas en Francia, y los abogados acusan a las fuerzas del orden de utilizar de forma desproporcionada granadas y proyectiles de intervención. En uno de los casos más graves, Evan, un estudiante de 15 años de Lens, perdió la mano izquierda y varios dedos de la otra mano tras la explosión de una granada aturdidora, el 5 de octubre. La familia presentó una denuncia penal, y el abogado del menor sostiene que este no participaba en actos violentos.
Otro adolescente, Eden, de 14 años, sufrió fracturas de mandíbula y graves lesiones dentales después de que, presuntamente, fuera alcanzado por un proyectil lanzado por la policía cerca de una protesta escolar en Saint-Ouen-l’Aumône. La familia presentó una denuncia por tentativa de homicidio. En su caso, un agente de policía fue suspendido e investigado.
La prensa francesa también informó sobre Maël, un estudiante de 16 años de Tours que perdió la visión de un ojo. Un agente de policía fue imputado, acusación que niega.
Las autoridades francesas investigan 36 denuncias relacionadas con violencia policial, incluidos casos en los que menores habrían resultado gravemente heridos. Desde el inicio de las protestas, a mediados de septiembre, 6.773 personas menores de 18 años fueron detenidas, según el Ministerio de Justicia. En más de 1.000 casos no se presentaron cargos. Los abogados y las organizaciones de derechos humanos sostienen que la magnitud de las detenciones puede tener como objetivo disuadir la participación de menores en las manifestaciones.
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