Antes del anuncio relativo al plan de asignar una parte de las acciones a un fondo dedicado al impacto de la inteligencia artificial, Anthropic llamó la atención de los inversores sobre los riesgos asociados a los sistemas de IA avanzados. En el folleto para la oferta pública inicial, la empresa mencionó la posibilidad de que los modelos se resistan a ser apagados, oculten o manipulen información y generen comportamientos con un potencial catastrófico o existencial.
Asimismo, la empresa se ha visto involucrada en un proceso en el que se la acusa de haber coordinado ilegalmente la ralentización del desarrollo de la IA junto con otros grandes actores del sector. La demanda hace referencia a declaraciones públicas y a debates sobre medidas de seguridad, en el contexto de una intensa competencia y de los debates sobre la regulación del sector.
En paralelo, Anthropic prepara su salida a bolsa y analiza opciones para consolidar su posición en el mercado, incluido el desarrollo de nuevos modelos. Al mismo tiempo, la empresa ha negociado con Nvidia una posible inversión y ha buscado captar capital para hacer frente a los elevados costes de entrenamiento y operación, en medio de la competencia con OpenAI.