Una rumana de 40 años fue sorprendida por los carabinieri italianos conduciendo en avanzado estado de embriaguez, en la zona del aeropuerto Canova de Treviso, aunque estaba convencida de encontrarse en la ciudad de Trieste. La mujer circulaba en zigzag al volante de un Fiat 500 y tenía un neumático completamente destrozado, por lo que el coche avanzaba directamente sobre la llanta.
La prueba con el alcoholímetro indicó una tasa de alcoholemia de 3,01 g/l, más de seis veces superior al límite legal establecido en la legislación italiana. Los agentes le suspendieron el permiso de conducir, abrieron un expediente penal por conducción bajo los efectos del alcohol y confiscaron el automóvil, que era de su propiedad.
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