En Austria, el número de estudiantes suspendidos debido a comportamientos violentos ha aumentado alarmantemente, alcanzando 2.187 casos en el año escolar 2024-2025, en comparación con aproximadamente 2.000 en el año anterior y menos de 1.000 antes de la pandemia. La mayoría de las suspensiones ocurrieron en las escuelas secundarias (1.187), seguidas de las escuelas primarias (413) y las especiales (328), donde casi el 2% de los estudiantes se ven afectados.
A partir del otoño de 2026, los estudiantes suspendidos deberán participar en un programa especial de reintegración, y los padres que no colaboren con la escuela pueden ser multados con hasta 1.000 euros. El Ministro de Educación, Christoph Wiederkehr, subraya que el objetivo de estas medidas es apoyar a los niños para que regresen a la educación normal, no solo castigarlos.