En los últimos meses, Gianni Infantino ha seguido en el centro de una serie de controversias relacionadas con la dirección de la FIFA. Un plan para atraer inversores privados mediante una empresa que gestionara los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA provocó fuertes reacciones por parte de las federaciones y confederaciones, y posteriormente el proyecto fue abandonado. Paralelamente, la Federación Suiza de Fútbol retiró su apoyo a la candidatura de Infantino, alegando las críticas cada vez más numerosas y la oposición de varias confederaciones a las iniciativas de la dirección del organismo rector mundial.
En medio de las tensiones, la UEFA se posicionó abiertamente en contra de su reelección: Aleksander Ceferin anunció que no se presentará contra Infantino, pero advirtió que la UEFA podría boicotear las competiciones de la FIFA si este no se retira. Al mismo tiempo, Infantino intentó reforzar su imagen mediante promesas de reforma financiera, afirmando que apoyará modelos de distribución «más equitativos» del dinero a las federaciones miembros.
Al mismo tiempo, también surgieron nuevos elementos que alimentaron las críticas, incluida una controversia disciplinaria asociada a la Copa Mundial de 2026, relativa a un caso que afecta a Infantino en relación con el portero de la República Democrática del Congo. En cuanto a las posibles alternativas, Victor Montagliani (CONCACAF) no tenía intención de presentarse como rival directo en las elecciones a la presidencia de la FIFA.