Antes de la reanudación de las negociaciones, el Kremlin había anunciado que Putin estaba «preparado, en principio», para reanudar las negociaciones trilaterales con EE. UU. y Ucrania tras una reunión en San Petersburgo con el enviado estadounidense Steve Witkoff. En ese mismo momento, el Kremlin indicó que la guerra en Ucrania «se acerca a su fin», y las conversaciones debían continuar mediante negociaciones trilaterales a nivel técnico; Witkoff también se había reunido anteriormente con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, en Oslo, donde se abordó la posibilidad de celebrar reuniones al nivel de los líderes.
Paralelamente, las conversaciones entre Rusia y Ucrania siguieron reflejándose en intercambios de prisioneros: anteriormente, Rusia y Ucrania realizaron un intercambio en el que cada parte entregó a 103 militares, con las repatriaciones mediadas por los Emiratos Árabes Unidos, mientras que el Ministerio de Defensa ruso precisó que los soldados rusos repatriados recibieron tratamiento médico y psicológico antes de ser trasladados a Rusia, en Bielorrusia.